17 Sep ¿Qué es el parapente?
El parapente es un ala flexible y sin motor de la que el piloto va suspendido en un arnés. Se despega corriendo por una pendiente, se vuela aprovechando el aire que sube y se aterriza de pie. No lleva ninguna estructura rígida, así que cabe plegado en una mochila.
Qué es y qué no es
Viene del paracaidismo, pero no es un paracaídas. Un paracaídas está hecho para frenar una caída. Un parapente está hecho para avanzar mucho más de lo que baja, y esa relación entre avance y descenso, que se llama planeo, ronda los ocho o nueve metros de avance por cada metro perdido en las velas actuales.
Tampoco es un planeador ni un ultraligero. No hay motor, ni fuselaje, ni superficies rígidas. El ala mantiene su forma por el aire que entra por el borde de ataque e infla las celdas, y por eso se despliega y se recoge en unos minutos.
Cómo se controla
Aquí está el malentendido más repetido. El piloto no dirige el ala inclinándose. Lleva en las manos dos mandos, los frenos, unidos al borde de fuga de la vela. Al tirar del freno derecho ese lado del ala frena y el conjunto gira a la derecha. El peso del cuerpo dentro del arnés ayuda a girar y se usa constantemente, pero es un apoyo del mando, no el mando.
Para volar más rápido existe el acelerador, una barra que se empuja con los pies y que reduce el ángulo con el que el ala ataca el aire. Se gana velocidad y se pierde algo de planeo.
De dónde sale la altura
Un parapente desciende siempre respecto al aire que lo rodea. Gana altura cuando ese aire sube más deprisa de lo que el ala baja, y eso pasa en dos situaciones. Las térmicas son masas de aire calentado por el suelo que ascienden. Y el viento que choca contra una ladera y se ve obligado a remontarla produce la llamada ascendencia dinámica.
Para bajar no hay que inclinarse hacia delante ni hacer nada en particular. Basta con salir de la zona donde el aire sube, porque en aire tranquilo un parapente desciende por sí solo. Ese es su estado natural.
De dónde viene
No de finales del siglo XIX, como se lee a veces, sino de tres fechas del siglo XX. En 1963 el ingeniero canadiense Domina Jalbert patentó el parafoil, el paracaídas de celdas que se infla con el aire. En septiembre de 1965 el estadounidense David Barish bajaba laderas en el estado de Nueva York con un ala de una sola superficie. Y en junio de 1978, en Mieussy, tres amigos despegaron a pie de una ladera de la Alta Saboya, que es el momento en el que arranca el parapente como tal. Esa historia está contada con detalle en quién inventó el parapente.
Qué material lleva
- La vela, que es la que genera la sustentación y que se ensaya y se certifica en una de las clases de la norma EN 926. De qué depende esa letra está explicado en la clasificación de parapentes.
- Las líneas y las bandas, que unen el arnés con la vela y transmiten el pilotaje.
- El arnés, que además lleva una protección para la espalda.
- El casco.
- El paracaídas de emergencia, plegado en el arnés por si el ala queda inservible.
A eso muchos pilotos añaden un variómetro, un instrumento que avisa con un sonido de si el aire está subiendo o bajando.
Volar sin ser piloto
Aprender a volar solo exige un curso y varias temporadas de práctica. Para volar sin nada de eso existe el vuelo biplaza, con un piloto titulado a los mandos y una vela homologada para dos personas. El pasajero va delante y el piloto detrás, y lo único que tiene que hacer es dar unos pasos en el despegue.
En el norte de Tenerife se vuela casi todo el año. Un vuelo biplaza dura entre veinte y treinta minutos, y las zonas de vuelo van desde el Teide hasta la Isla Baja.