PARAPENTE EN LANZAROTE

Volar en la Isla de Fuego

Invierno es la estación que frecuenta vientos flojos sobre todo en las islas orientales de Canarias, razón por la que elijo esta estación para dejar de volar en Tenerife y dirigirme con mi equipo de vuelo al NE y practicar parapente en Lanzarote.

Muchos son los despegues de esta isla para la práctica del parapente, cada uno con su propia orientación y condiciones de vuelo, además la isla es referente mundial para campeonatos de Ala Delta.

Volar con parapente en la isla de Fuego

Confirmada la previsión meteorológica y contrastada con los pilotos que hacen parapente en Lanzarote, me desplacé al pueblo de Órzola desde donde se divisa su ladera y el despegue de parapente.

El despegue

Resulta muy sencillo despegar y con una pequeña brisa, inflar el parapente, estabilizarlo  y un paso decidido para estar en el aire.

En apenas dos minutos el aire me permite alcanzar la cota máxima del Risco y continuar con el ascenso hasta cerca de 500 metros de altitud, suficientes para contemplar el caserío de Ye, el Mirador del Río y el cráter del volcán de La Corona.

Despegue de parapente

El vuelo en el Risco de la Playa de la Cantería, sobresale por el estímulo para los ojos, por el contraste cromático que se percibe desde la altura, el negro de las lavas, el color turquesa de las aguas del Caletón Blanco  y el “claro oscuro” de la arquitectura blanca sobre el lecho volcánico.

Cuando aún este paisaje no deja de hipnotizar, la isla de La Graciosa, reclama por derecho propio, la principal atención y tentación del vuelo.

Volando de una isla a otra

Treinta minutos en el aire y un guiño de isla chinija fueron suficientes para tirar por tierra todos los planes previstos para ese día.

El momento para desvanecer la quimera de volar de una isla a otra y hacerlo realidad era este, y dirigí el parapente hacia la isla de La Graciosa.

El recorrido se resume en una línea recta, de poco más de dos kilómetros de longitud para alcanzar la orilla sin posibilidades de retorno, pero el regreso ya era lo de menos.

Volando de una isla a otra

A un lado el amarillo sistema dunar de La Graciosa, al otro, la impresionante ladera de Famara y debajo, un barco minúsculo cuando se observaba desde la altura.

Aterrizaje en La Graciosa

La isla de La Graciosa, así como el resto del archipiélago Chinijo constituye un espacio natural protegido, es por ello que después de sobrevolar el centro de la isla, aterricé donde no afectara al medio natural.

Ahora, con las piés en el suelo, con olor a brisa fresca, salitre y jareas, regreso en aquel pequeño barco visto desde la altura.

Aterrizaje con parapente en la isla de La Graciosa

enminubeparapente.com

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Abrir chat